Sesión de Terapia

Paciente: -Doctor, anoche tuve un sueño. Soñé que me encontraba en un jardín, cercado por cuatro altas paredes, como en los cuentos árabes. Estaba lleno de plantas, de flores, pájaros que cantaban armoniosamente, posados en hermosos árboles. Fuentes cantarinas, y hasta un arroyo que murmuraba suavemente en su alegre discurrir. Yo disfrutaba de esa paz, de esa música de la naturaleza, de esa sensación de plenitud, cuando en una de las paredes que cercaban el jardín se abre una puerte, y…
Analista: – Siga…
Paciente: – Sí, se abre una puerta y por ella entra una joven mujer, bella como una virgen, ataviada con ropaje de riquísima seda bordada con perlas y diamantes, con el aspecto de una princesa oriental; y caminando con el señorío de quien se reconoce importante y hermosa se dirige al arroyo arrodillándose a su margen. Un pajarito endulza el momento con la melodía de su canto, y el humo de lejanos pebeteros aroma el aire tibio de la tarde. De pronto, para mi sorpresa, la joven rompe a llorar. (El Paciente se detiene).
(El Analista hace un gesto levantando las cejas, haciendo una especie de chasquido con la lengua y extendiendo una mano, Todo eso quiere decir “Continúe”. El Paciente se revuelve en su silla ‘están “Cara a Cara”’ y continúa):
Paciente: – Sí, la joven está de pronto bañada en llanto. Y mi sorpresa es mayor cuando veo que comienza a desvestirse. Yo… (La voz del Paciente se hace más débil).
Analista: (Firme y seco) -¡SIGA! (El Paciente se sobresalta levemente ante la imperativa exclamación del Analista. Se acomoda en la silla, y con voz algo temblona prosigue):
Paciente: – Yo observaba la escena, tieso como un soldado junto a un eucaliptus, digamos algo camuflado por una planta de castañas, y vi cómo se quitaba primero una capa de seda bordada de un color parecido al turquesa, luego varios collares aparentemente de perlas, que fueron a parar con la capa al césped parejo y húmedo; lloraba mientras se desvestía, por momentos con un llanto suave, lánguido, y por momentos con sollozos que sacudían sus pechos con un ritmo terriblemente sensual. Sin dejar de estar de pie, se quitó los pantalones abombachados, exhibiendo unas piernas perfectas que me sugirieron de golpe todos los placeres de la carne. Yo… (el Paciente vuelve a interrumpir su relato).
.¡SIGA, VAMOS, CONTINÚE!- Dice el Analista, tomando un bloc y un bolígrafo- Usted… (Y vuelve a hacer el gesto característico de los profesionales de la psiquis cuando instan a hablar al paciente sin involucrarse).
Paciente: -Bueno, yo… mi primera reacción fue de desconcierto. Yo jamás había vivido ni soñado una situación como esa. Además, me parece que en los sueños uno reacciona distinto que cuando está despierto. En fin, el sueño fue coherente hasta allí, porque luego recuerdo que soñé que por el jardín venía una vaca, que se dirigía directamente hacia mí, y yo le tiraba piedras para ahuyentarla, pero el animal seguía avanzando. De pronto ví que tras del animal venía caminando un cura, con una gran cruz de Cristo en la mano como una bandera, o una linterna, y terminando la procesión unos cinco perros. En un momento dado el cura se paró en medio del jardín, y clavando la cruz en el piso se dispuso a celebrar misa como si estuviera en la iglesia, y ví acercarse a la mujer, vestida de novia como par un casamiento. Comenzó a llover; a mi alrededor la gente comentaba: “Mal tiempo. Es la Tormenta de Santa Rosa que baja del cerro”. Veo que a mi izquierda viene hacia mí un hombre que parecía borracho, sosteniendo en su mano un anillo como quien muestra un trofeo, gritando que él era el novio, que él era quien se tenía que casar. Cada vez llovía más, y comenzaron a caer piedras de granizo. El arroyo había crecido, y el jardín corría peligro de inundación… agua… agua… por todas partes agua…
Calló el paciente. El Analista miraba fijamente el ventanuco por donde entraba la poca luz del atardecer. Suspiró profundamente, y en un súbito golpe de voz, dijo:

– Amigo: Su caso tiene una sola solución: ¡La Quiniela!
-¿Cómo la quiniela?- preguntó el Paciente extrañadísimo. El Analista le dio el bloc y el bolígrafo que tenía en la mano, y le dijo: -Anote: Usted ha soñado con:
PLANTAS: Debe jugarle al 59
ARROYO: Debe jugarle al 09
MUJER: Debe jugarle al 21… FLORES: Al 81… Música, al…

FIN DE LA SESIÓN. Palermo, 23 de febrero de 2019