Reacciones de Gente que se Saca Grandes Premios en la Lotería

C H I N A

Desde que los chinos existen, han sentido y sienten verdadera pasión por el juego, pese a que siempre, a través de la historia, se les ha estado prohibido. Finalmente, no hace mucho tiempo el gobierno ha reconocido lo que era una realidad más que evidente, y decidió legalizarlo justamente en la forma que más gusta a este pueblo y que es la lotería.
Naturalmente, desde que ha ido creciendo la economía de ese país ha crecido el fervor por el juego, y cada vez más son los chinos que por millones se vuelcan a las apuestas y a la lotería para tratar de hacerse ricos de un golpe. En los últimos veinte años del pasado siglo recién se emitieron los primeros billetes de lotería, con premios relativamente moderados, pero con incentivos como televisores color, lavarropas, autos, departamentos, etc. A partir del año 2000, el interés por el juego de lotería viene aumentando un 30% año a año.
Poco después surge la “lotería deportiva”, esto es, apuestas o pollas a las carreras de caballos, algo como el Sweepstake que tuviéramos en Buenos Aires en los años cincuenta. En aquel tiempo era una combinación entre la Lotería Nacional y determinadas carreras en el hipódromo de Palermo. Los billetes eran coloridos y atractivos. El sistema de juego es similar a nuestro Loto, haciéndolo más atractivo el pozo que queda al no haber ganadores en una jugada. A esta lotería le llaman “Bolas de dos colores”.
La razón principal de este aumento en el interés por el juego, especialmente de la lotería es la mayor cantidad de tiempo libre, la mayor disponibilidad de dinero, la mayor frecuencia de sorteos, de sorteos “instantáneos”, semejantes a nuestra “raspadita”, el aumento del monto de los premios y – con gran incidencia – la superstición de la gente. Ellos, como nosotros, tienen “números de la suerte”, y “números de la desgracia”. Para ellos por ejemplo, el ocho trae suerte porque al pronunciar su nombre en su idioma suena como “prosperidad”, y el cuatro es de la mala suerte porque en chino su pronunciación suena como “muerte”.

RUSIA

Un habitante de la región rusa de Vorónezh ganó en la Ruskoye loto el equivalente a 8.500.000 dólares. “Son 506 millones de rublos, es el premio mayor que jamás se haya pagado”… dijo la página web de la Ruskoye. Aparentemente esta lotería es privada. Inmediatamente, los usuarios de las redes y los médicos psicoterapeutas opinaron que “un premio así, tan de súbito, podía crear hasta traumas psíquicos irreparables, etc., etc.” (prof. Vladimir Fainzilberg del Instituto de Psicoanálisis de Moscú). “Además, dijo el citado profesor, aparecerán muchas personas que deseen compartir el premio con el ganador” (!)
“No se puede asegurar nada, pero muchos han sido los que, habiendo ganado un premio como ése se han quedado pronto sin un centavo”, dijo el portal ruso “Life”.
En 2001, una familia de la ciudad rusa de Ufá ganó 29 millones de rublos (unos 480.000 dólares). Los ganadores gastaron casi todo el dinero en préstamos a los amigos y en fiestas con alcohol. El premio les duró cinco años. Parece que confesaron que el dinero no les trajo felicidad…
En 2009, un hombre de 36 años, residente de la región de San Petersburgo, ganó l00 millones de rublos, algo más de un millón y medio de dólares, en la lotería Glosloto. En dos años gastó todo el dinero en varios departamentos en el centro de San Petersburgo, un automóvil Lexus, y un terreno en la región sureña de Krasnodar. Además regaló 12 millones a sus parientes y amigos… pero se olvidó de pagar los impuestos. Quedó sin un centavo, y una deuda para con el fisco de cuatro millones quinientos mil rublos…

ESTADOS UNIDOS

En 1988, un residente de Pennsilvania ganó 16.200.000 dólares en una lotería, y en tan sólo unos meses lo desperdició todo en autos y lanchas rápidas. Después, confesó a los periodistas que le gustaba mucho más estar normalmente pobre que ser multimillonario por la lotería…(!)
Otro estadounidense, esta vez un tejano, en el año 1997 ganó 31millones de dólares. Qué hizo: Lógicamente compró una casa y un auto. Pero luego le compró una casa y un auto a cada uno de sus parientes, luego a sus amigos, y comenzó a hacer donaciones, a gastar en todo lo que se le ocurriera, a gastar compulsivamente. En menos de dos años, se quedó en la ruina, y terminó suicidándose.
Cualquier conducta habitual, que en sí no sea ofensiva, según la personalidad del sujeto, y eventualmente su entorno cultural, puede generar mucho daño tornándose compulsiva. Es lo que se llama “Compulsión a la Repetición”. Tanto en el juego como en cualquier otra actividad. Los Winchester, fabricantes de los famosos rifles que se veían en las películas de cowboys que hicieron furor hace años, un día comenzaron a edificar la casa familiar. Cuando la terminaron, consideraron que hacía falta construír una habitación más. Y luego otra, y otra, y otra… Eso fue en el siglo diecinueve. Dice la leyenda que aún continúan construyendo más y más habitaciones…