QUINIELA CIENTÍFICA (Con adivinanza y todo)

 

El papelito entró volando por la ventana impulsado por el viento, y fué a caer en el escritorio del matemático, que estaba tratando de resolver un problema sobre el que tenía que hablar en una clase al siguiente día. Su primer impulso fue apartarlo con la mano, pues había caído sobre la hoja llena de números en que estaba trabajando. Pero como buen científico era muy curioso, y quiso saber qué tenía escrito, pues se veían unas líneas manuscritas con una apretada letra que parecía femenina. Lo tomó en su mano como si hubiera sido un extraño ejemplar de alguna fórmula antigua, pues el texto incluía algunos números, y los números eran su pasión. Leyó: “FÓRMULA INFALIBLE PARA GANAR EN LA QUINIELA”. Pensó “otra estupidez”, pero, como dijimos que era una persona muy curiosa, siguió leyendo. “Para acertar en a la quiniela, sea quiniela mundial, quiniela nacional, quiniela matutina, quiniela nacional vespertina, quiniela nocturna, quiniela de la ciudad, quiniela de Tucumán, o la que fuera, súmense los números necesarios hasta llegar a uno de tres cifras, cuya última sea la mitad de las dos primeras, y si se suman las tres dan nueve, y si se toman las dos primeras como un algoritmo, y se les suma la tercera da dieciocho, que es el doble de nueve, y que si se suman las cifras que lo componen da nueve, por lo que resulta que el número viene a incluir el nueve sin ser su múltiplo”.
El matemático se rascó la cabeza, se sacó los anteojos, miró hacia arriba, y finalmente tuvo que reconocer que era difícil resolver la cuestión, pero no imposible. Entusiasmado, se puso a hacer cálculos, sumando, restando, potenciando, sacando raíces cuadradas, factoreos, hasta qué llegó al esquivo número de tres cifras. Se levantó de su asiento, y fue rápidamente, casi corriendo al kiosco de la esquina,a ver los resultados de la quiniela y a jugar a un número de tres cifras cuya centena, o sea empezando de izquierda a derecha era la cifra “uno”. ¿Cuál sería ese número?
Se recomienda a los amables lectores no intentar obtener el resultado por medio de ese sistema de cálculos, porque se van a volver locos tratando de descubrir algo que es muy sencillo de encontrar; porque – por ejemplo – si usted va a la verdulería y pide al amable verdulero una docena y media de bananas, tomates, u otros vegetales comestibles, se da cuenta fácilmente que -el número es 126, ya que seis es la mitad de doce, así que una docena y media hacen dieciocho frutas, bananas, zapallitos, o lo que haya comprado, o sea el doble de nueve, que es la base constante del cálculo, y que comprando docena y media de cualquier tipo de frutas o verduras no tiene ninguna garantía de ganar en la quiniela, por más que se esfuerce. Además, si a usted le interesan los números puede notar que la suma de las tres cifras da nueve. Vea: para estos casos, lo mejor es ir a algún quiosco donde vendan quiniela comprar alguna boleta del número que le dé la gana… Y después de la jugada, ver los resultados de la quiniela.