SOLDADOS

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       El Jefe del Regimiento de los Soldaditos de Plomo arengaba a la tropa: “ ¡Tenemos que ser valientes! Tenemos ante nosotros un ejército de soldados de madera que son tontos y débiles”. Con el fuego de nuestros fusiles, la dureza de nuestras espadas, los haremos retroceder desbandados, y los venceremos sin esfuerzo. ¡Somos invencibles!        Por su parte, el Jefe del Regimiento de los Soldaditos de Madera infundía valor a los suyos diciendo: “Somos sólidos”. Sus armas no podrán contra nosotros. Somos más altos y fuertes. Caerán como fichas de dominó ante nuestro primer avance”.        Daba gusto ver a los dos regimientos con sus uniformes pintados de azul y bermellón, sus pequeños fusiles y relucientes espadas, sus prominentes kepís y sus altas botas acharoladas que destellaban con la luz cambiante de…
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MI PRIMER PROCEDIMIENTO

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       La primera emoción fue cuando me entregaron el sable. Que el Jefe de la Bonaerense me estrechara la mano con fuerza y me deseara suerte fue para mí sentirme casi un ser superior. Recuerdo que – ya en casa con mis padres – lloré un buen rato. Me asignaron al destacamento 347de La Matanza, a cargo del subcomisario Cantagallo. Tenía mi escritorio y todo… y tres agentes bajo “mi” mando. Y muchas veces, cuando me sentaba ante mi mesa de trabajo, repetía bajito “¡Subayudante Criscuolo!”… y respiraba hondo.        El subcomisario venía poco por el destacamento. Tenía –al parecer- otras tareas que cumplir, y generalmente era yo el que quedaba a cargo, porque la mayoría de las veces el oficial ayudante Zanabria lo acompañaba cuando había algún procedimiento. Yo admiraba a Zanabria…
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CHINO

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       Así como en los años 30 en Nueva York la comunidad china había copado el gremio de las lavanderías, los chinos de Buenos Aires se han adueñado de los supermercados. Gente seria y trabajadora, raro es un barrio de la capital argentina que no cuente con uno de estos comercios, prestos a competir con las grandes cadenas internacionales.        Lu Wang y Shin Xian llegaron un buen día con sus respectivas familias en un vuelo de China Eastern al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, munidos de cierto capital y muchas ganas de progresar en la vida. Ambos eran jóvenes, inteligentes y de buen carácter, de modo que pronto pudieron instalarse en el barrio de Palermo, con un pequeño supermercado. Pese a que los productos que vendían en cuanto a calidad y precios…
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CAPITAL E INDUSTRIA

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       Era el año 1928. Todos nos vestíamos como los norteamericanos, saco a rayas coloradas y blancas, pantalón blanco, “rancho” de paja (canotier), bastón de caña de Malaca; las chicas con sus sombreros “cloche”, su melenita cortada a la “Garcon” y los vestidos como tubos que disimulaban los pechos; íbamos y veníamos por esa plaza Washington de Nueva York, siempre llena de artistas, especialmente guitarristas, ejecutantes de banjo, armónica, “tabla de lavar”, vendedores de helados y de refresco. La Coca Cola era aún de color verde, y no era dueña de los colores blanco, negro y rojo que la popularizaron a partir de 1931, con el famoso Papá Noel vestido con esos colores. Vendedores de helados, y el charleston y el black bottom flotando sobre nuestras cabezas, penetrando por nuestros oídos,…
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ANILLO

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       Rigoberto despertó con un poco más de hambre con el que despertaba todas las mañanas. La situación estaba durísima. No había comido nada desde ayer al mediodía, y el estómago “le decía de todo”. Aparte hacía un frío terrible, por lo que se podía ver por la pequeña ventana del cuarto de la pensión era un día lluvioso, desapacible. Saltó de la cama, ya que una vez despierto, el permanecer en la cama le hacía sentir aún más baja la temperatura. Se vistió rápidamente. No podía salir a hacer nada, ni soñar con ir a buscar trabajo sin haber desayunado, y con este frío. Terminó de vestirse, metió la mano en todos los bolsillos de su campera y de su pantalón, abrió el cajón de la mesita, que arrimada a…
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ESPERÁ A MAÑANA…

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El hombre se levantó a la mañana, se afeitó, se bañó, tomó un ligero desayuno, y se marchó a jugar a la quiniela. Había soñado el número 34  que era “la cabeza”, y por lo tanto pensó en jugarle $ 50 “a la cabeza”. Cuando más tarde se fijó por internet, ese número había salido a la cabeza en la lotería de la Ciudad. Se dirigió a la agencia donde había hecho la apuesta, y cobró los $ 3500. ¡Qué alegría! No cabía en sí de gozo. En el momento en que estaba guardando el dinero en su gastada billetera, tuvo la sensación de que una mano helada le tomaba de la muñeca, y claramente oyó una voz apagada que le decía. “Ahora esperá a mañana”.        Asustadísimo, recorrió su entorno con…
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S U B M A R I N O

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10 hs.AM. Estamos todos bastante preocupados porque el submarino no arranca. Estamos a setenta y cinco brazas de profundidad, y los motores silenciosos. Las baterías han perdido – al parecer – toda su carga. Hace calor. Los motores de las bombas del aire tampoco funcionan. Pronto nos quedaremos sin oxígeno. La luz hace rato que ha mermado. Podría decirse que estamos en penumbras. Y el silencio. El silencio es absoluto. Total. Podemos oír el ruido de nuestras respiraciones. Sentir el latido de nuestros corazones. Si las cosas no cambian, vamos a morir todos a muy breve plazo. Para colmo de mala suerte, los tubos lanzatorpedos, que funcionan a aire comprimido, necesitan del activador electrónico. Si funcionaran, podríamos salir expelidos por allí, uno a uno, es decir, el último quedaría adentro…
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NO ES MI ÁREA

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       César desde chico fue tendiente a rehuir toda responsabilidad. “Yo no fui” fue siempre su frase favorita, tanto en su hogar como en la escuela. Además, cuando sabía una lección, cosa que no era muy frecuente, nunca levantaba la mano, sino que esperaba que lo llamaran. Era muy difícil que se lo pudiera culpar de algo, fundamentalmente porque siempre trataba de pasar desapercibido. Cuando adolescente, evitaba las discusiones tan comunes entre los chicos de su edad; prefería no opinar, cuando le preguntaban sobre algún tema específico. “No es mi área”, contestaba. No practicaba ningún deporte, ni juego de salón, ni aún de cartas; no quería hacerse cargo ni de ganar, ni de perder; era mal perdedor, y prefería desaparecer antes de contestar una crítica, pero aún era peor ganador, ya…
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DOS VERSIONES DE FORMULAS INFALIBLES SOBRE SISTEMAS PARA GANAR A LA QUINIELA

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LA SAGRADA, Y LA PROFANA.    LA SAGRADA: 1 Se toman tres pelos de la cuerda  con que se ahorcó Judas. (Asegurarse de que sea la auténtica, porque hay muchas imitaciones; hay muchos chantas por ahí). Luego, dos kilos de grasa de niño recién nacido no bautizado. Tienen que ser dos kilos. No menos. Un niño rendirá unos setecientos a ochocientos gramos. Una foto fiel (certificado de autenticidad adjunto) de los Rollos del Mar Muerto. Polvo del metal que resulte de desgastar completamente una espada de Toledo con una piedra del Monte Sinaí. Todos estos ingredientes sumergirlos en vino tinto de buena cepa mezclado con tres redomas de este tamaño (así de grande, más o menos) de  sangre de lagartija de los Urales. Hervir todo a fuego lento, cantando el…
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CAMPO DEL ALEMÁN – CASA DEL INGLÉS

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       Fue en la época en que los ferrocarriles eran ingleses que la familia de mi tío Carlos compró una casa en La Banda, Santiago del Estero. En aquellos tiempos La Banda era un pueblo casi ignoto, cercano al límite con Tucumán. Pueblo pequeño que lo era, pero tenía su estación de ferrocarril. En aquellos tiempos, entre los ’30 y los ’40, las estaciones ferroviarias tenían sus empleados, su boletero, su telegrafista, y su Jefe; y por lo general los jefes de estación eran ingleses, o hijos de ingleses que ocupaban cargos de menor a mayor responsabilidad dentro de la Compañía, en este caso el Ferrocarril Central Argentino, a fin de hacer carrera, y con el tiempo ir ocupando cargos de mayor jerarquía. El Jefe de la estación de La Banda…
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