MILONGA DEL QUINIELERO

No es para salir de pobre

Ni parar la olla ‘el puchero,

Ni porque el vento me sobre;

Es porque soy quinielero.

Porque me gusta la timba,

Pero pa cambiar mi suerte,

Que no suelo jugar fuerte

Ni malgastar mi dinero.

A veces dí el batacazo,

Pero siempre moderado,

Nunca jamás he abusado

De mis posibilidades

Porque mis debilidades

Y alegrías y dolores

No fueron peor ni mejores

Que de cualquier hombre honrado.

Mi pasión es la quiniela,

Entre tantas maravillas

Con que el hombre se desvela;

Para encontrar la razón

Por la que mi corazón

Late por siempre apurado,

¡es que estoy emocionado

-Y lo estoy mucho, por cierto-

¡Porque quiero ver si acierto

Con el número jugado!

Otras veces voy tranquilo

A jugar lo que he soñado;

Nunca mejor ponderado

Seré por lo que jugué,

Porque tampoco gané

Siempre que hubiera jugado.

Alguna vez  he soñado

Con una niña  bonita

Que era tal mi noviecita

Y al quince yo le he jugado;

Y acerté, con lo ganado

A comprarle un buen anillo

(el dieciséis) con su brillo

De oro puro, que no es poco,

Me dijo que estaba loco

O veintidós, que es lo mismo

Que no quería casarse,

Y largó el sesenta y cuatro,

Que es el llanto, entonces yo,

Ni lerdo ni perezoso,

Le jugué ya al cero tres,

Que es San Cono milagroso,

Y perdí, pero compré

Un peine que es veintisiete

Pa’ sacar de mi cabeza

Treinta y cuatro, los piojos  

Que son las malas ideas,

Y propio el ochenta y siete.

Y así es que sigo contento

Solterito y sin apuro,

Al juego dándole duro

Sobre todo a la quiniela

Que es algo que me desvela

 cual cero tres que es el niño

brinda a su madre cariño

o veintitrés, mariposa ,

a la luz, que es treinta y uno,

o el mismo caso, a las flores,

que son el ochenta y uno.

Palermo, 10 de marzo de 2020