EL LEVANTADOR DE QUINIELA

 

Y si… yo levanto, que va a hacer…  Es un laburo piola, después de todo. Yo tengo mi recorrido, voy conociendo gente que me agarra simpatía; todos esperan que yo les traiga algún premio, aunque ma’ no sea uno chiquito. Claro, cuanto más juegan, más probabilidade’ tienen de ganá… En realidá son poca las probabilidade, pero siempre está la esperanza.. Me ven vení’ y se les ilumina la cara. Yo entro en negocios, en empresas, donde hasta los gerentes me ven con buena onda; y si llego a traerles un premio, se entusiasman y juegan a lo loco. Claro. Un peso que se juegue son setenta. Jugar a la última cifra solamente, da setenta, pero nadie juega un peso ni a la última cifra. Sólo algunas jovatas de esas que van a la feria a la mañana con la bolsita pa’ comprar las verduritas pal caldo, y juegan a la quiniela matutina. Pero en general son los hombre’ grande, de veinticinco a sesenta año’ y más también. De setenta o de ochenta, mire. La vez pasada un dinosaurio de esos que cobran jubilacione’ poderosas me jugó a las tres cifras un número de la quiniela de la ciudad, que es muy difícil que salga, y me jugó cien mango’, y por suerte pa mí no salió, porque yo no lo había pasado, y si lo hubiera tenido que bancar, iba en cana, porque no tenía cómo. Pero no salió. Hay vece’ que algún punto se saca dos veces la quiniela y hay que pagarle, y se hace cliente, porque le agarró el gustito, pero es muy raro que vaya a salirle una tercera. Otra cosa que me tengo que fijá bien es a quién le tomo la apuesta. Muchos son tranquilos, pero si me “como” la del punto que juega fuerte, o si sale premiado ¡Adío! Me tengo que rajá por un tiempo… largo. Y el taquero que me banca me revienta. Y ademá’ pierdo toda la clientela.

El asunto jodido es quién banca. Como la quiniela (viste que dije QUINIELA, y no “quinela” como decimo’ siempre) Es que yo me muevo en todo los ambiente, desde los má bacane’ hasta los más rata.  Como hasta hace poquito la quinela (perdón, QUINIELA, dije) era ilegal, cuando un cana te pescaba levantando, te tenías que comé los papele, porque ibas a guardar seguro… eso hasta que los taquero’ si, los comisarios empezaron a bancar ellos las jugadas… ¡Tienen guita estos turros! Y si no la tienen la consiguen. Antes, cuando era toda ilegal, cuando te agarraba la yuta te llevaban pa la taquería, sí, la comisería, y el comisario te decía “jugame cien peso al número que sale”. Y  vo tenía que pagale, sinó qedabas guardado. Hasta que un día comenzaron a bancar los mismos canas, y entonces tenías el morfi asegurado. Pero hay que andarse igual con mucho cuidado.

Desde hace un tiempo la quinela e’ legal, pero en parte. Ya la cana no te molesta, porque va prendida. Salvo cuando algún agenciero te denuncia. Entonce’ no tienen más remedio que meterte a la sombra, pero por poco. En fin, este es el negocio, contado en línea generale’.

Bueno, te dejo, porque tengo que ir a rendir cuenta de mi laburo en la quiniela argentina de hoy.

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