DOS VERSIONES DE FORMULAS INFALIBLES SOBRE SISTEMAS PARA GANAR A LA QUINIELA

LA SAGRADA, Y LA PROFANA.

   LA SAGRADA: 1 Se toman tres pelos de la cuerda  con que se ahorcó Judas. (Asegurarse de que sea la auténtica, porque hay muchas imitaciones; hay muchos chantas por ahí). Luego, dos kilos de grasa de niño recién nacido no bautizado. Tienen que ser dos kilos. No menos. Un niño rendirá unos setecientos a ochocientos gramos. Una foto fiel (certificado de autenticidad adjunto) de los Rollos del Mar Muerto. Polvo del metal que resulte de desgastar completamente una espada de Toledo con una piedra del Monte Sinaí. Todos estos ingredientes sumergirlos en vino tinto de buena cepa mezclado con tres redomas de este tamaño (así de grande, más o menos) de  sangre de lagartija de los Urales. Hervir todo a fuego lento, cantando el Himno al Amor de Charles Trenet, o algún versículo de la Biblia Mazdeísta. Una vez hervido, prensar, dejar decantar el jugo durante tres días, filtrar, y beberlo a pequeños sorbos recitando en latín el texto de la segunda misa de Mozart. Luego poner la radio, (si no se tiene una radio a mano, preferentemente a pilas, pedir URGENTEMENTE una prestada a algún vecino, antes de que se evapore el líquido). Ojo! El líquido debe ser de un tono marrón claro, como el del plumaje del pájaro campana. Si no tiene esa tonalidad, comenzar todo el trabajo de nuevo, porque no produce ningún efecto. Una vez conseguida la radio, poner en Radio Nacional un programa de música húngara antigua, y bailar al compás de ella, cantando “in vino veritas, ex libris, ad honorem, hábeas corpus”. Cuando se siente que el brebaje le está haciendo efecto, es que uno ya está en condiciones de acertar al número que juegue. La duración de este sistema sagrado es de tres días. Al cuarto no jugar ni ingerir alimento ni bebidas. Sólo agua destilada, para purificarse.

FÓRMULA PROFANA: Tomar tres pelos del Perro del Hortelano, tratando de que uno no se equivoque de perro. Si no consigues el animal, del primer perro al que puedas arrancarle tres pelos. En ese caso, hervirlos con sal. Si el perro estaba muerto (no importa la causa) hervir los pelos con lavandina, preferentemente marca “Ayudín” (la marca “Querubín” no surte efecto alguno). Luego dos kilos de grasa de algún grasulín de esos que andan por ahí. Con un grasulín es suficiente, porque tienen grasa del año que le pidas. Te va a sobrar. Una foto del poema “Cinco guitas”, de Héctor Gagliardi. En caso de no conseguirla, arrancar una página de la novela “El Vaciadero” de Julián Centeya. Si tampoco podés conseguirla, se puede reemplazar por un ejemplar completo del día anterior, del Diario Popular. Polvo del metal que resulte de desgastar totalmente el facón del “Guapo del 900” (en caso de no conseguir ese facón, cualquier cuchillo de cocina – bien lavado –  presta el mismo servicio). Todos estos ingredientes deben ser sumergidos en un buen Tetra-Brick, mezclándolos con jugo blanco de Cucaracha del Zócalo. Hervir todo a fuego lento, cantando “Soy Cordobés” de Rodrigo Bueno, o “Quién se ha tomado todo el vino”, de la Mona Giménez”, o una estrofa de “La Estancia del Cabrón”. Una vez hervido, prensar, decantar el jugo durante media hora, pasarlo por un trapo de rejilla, ver que no te quemes, y beberlo a grandes tragos, recitando en guaraní la letra de “Kilómetro Once”, y poner urgente Radio Colonia, en algún programa en que haya cumbias villeras, o algunas grabaciones de los Wawancó, y bailar solo, cantanto “pechito con pechito, ombligo con ombligo”. Cuando sentís que la bebida te está haciendo efecto, es decir, que estás medio en dope, ya estás en condiciones de acertar al número que juegues. La duración del efecto de este sistema llamado “profano” es de tres horas. Si no pudiste jugar luego de estas tres horas, llamá a un médico, o a una “señora que sabe”, porque el efecto de esta fórmula puede ser tóxico. Vos probá.

Palermo, 16 de abril de 2019