Dos Señoras con Perrito

 

Buenos Aires, barrio de Palermo, 2018. Dos señoras “grandes”, como se dice ahora, se cruzan en la calle. Cada una lleva un perrito en la punta de una larga correa. Chiquito el perro. Como las correas son largas, los perros se huelen, giran, se enredan. Ambas señoras se miran, sonríen, dialogan.

Sra 1 –Son  tan mimosos… El mío se llama Juan ¡Juan, Juan! – llama. El perro ni se da por aludido.

Sra 2 – ¿Cómo le va, vecina? ¡Casi no la había reconocido!

Sra 1 – ¡ Es que nos vemos tan poco… Ahora estoy un poco apurada, porque recién vengo de jugar a la quiniela… y tengo que preparar la comida para mi hijo, que tiene que volver a la oficina…

Sra 2 – ¡Ah, de la quiniela! ¡Ah, mi marido también juega a la quiniela. El otro día ganó como mil pesos! Yo de eso no entiendo mucho, pero sé que quien más juega más gana. Y a veces mi marido vuelve de jugar con mucha plata; (sonríe como avergonzada, y mira para otro lado). Lo sé, porque le reviso un poco la billetera, Usted me entiende…

Sra 1 – (La mira como si viera un ternero con dos cabezas, o un pulpo en medio de la calle)  – Sí, claro… (Ignora la explicación) – ¿Y usted no juega?

Sra 2 – Bueno, a veces le doy a mi marido diez o veinte pesos para que juegue al cráneo del demente… El dice “a la cabeza de El Loco”, pero a mí me da un poco de vergüenza decir así… Es como hablan los hombres…

Sra 1 – Pero así es como se habla entre jugadores. Mire, me hizo recordar; la vez pasada le jugué al 22, cien pesos, y me gané siete mil… Bueno, a veces se pierde; todos los juegos son así.

Sra 2 – Eso no es nada… El otro día mi marido con veinte pesos Ganó como cincuenta mil… (la Sra.1 la vuelve a mirar como si fuese un espécimen  de laboratorio) – ¿en la quiniela?

Sra 2 – ¿De qué raza es su perrito?

Sra 1 – Mini pastor alemán. Me lo trajeron de Hungría…  Y es tan cariñoso, tan mansito… Es mi nietito, digo yo. Tiene tres años. –  Los perros se han enredado en el tronco del árbol, arrastrando uno al otro, que a remolque camina hacia atrás. Las dos se agachan para desenredarlos, y casi se dan un cabezazo. Sonríen, como al principio.

Sra 2–La mía es hembrita. ¿Se ha fijado que no pelean? La hice castrar.

Sra 1 – ¡Pobrecita! Pero es mejor así. ¿De qué raza es?

Sra 2 – Chihuahua gigante de la India. Son raros aquí. También es importada. ¡Mhm, mhm! – Ríe tímidamente – Es mi compañerita. Duerme conmigo. En casa hace lo que quiere. Bueno, aquí también. Yo la sigo. Quiere ir contra la pared, me acerco. Quiere ir hacia el cordón  buscando no sé qué rastro, la sigo.

Sra 1 – ¡Ay, lo mismo yo! Sigo su  camino. Únicamente al mío lo tironeo un poco cuando voy a la agencia, a jugar algún numerito a la quiniela. A veces, alguien que viene de frente pone una cara rara, pero Juan es mi amorcito. Como la suya, cuando quiere seguir algún rastro, lo sigo. Copio lo que hace ¡Es tan divino!…

Sra 2 – Yo también la dejo…

Sra.1 – Lo difícil es… (mira hacia un costado, algo turbada). Lo difícil es… (repite).

Sra 2 – ¿Sí?

Sra 1 – Cuando quiere levantar la pata…

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Telón con ladridos de perro chiquito, quinielero….