CUANDO LOS ENCARGADOS DE DICTAR Y CUIDAR LAS NORMAS SON LOS QUE LAS INFRINGEN

Hay muchas situaciones en la vida en las que uno, que se considera una persona decente, se siente como inerme, indefenso,  y que trata de pensar en  que esas situaciones no existen, que no puede ser que ocurran, pero la realidad es que ocurren, y de la manera en que uno jamás imaginó. Este es el caso de las agencias de quiniela que estafaron al Estado.

En Mendoza hay alrededor de mil agencias de quiniela, las tres cuartas partes son subagencias  de las doscientas cincuenta oficiales. Ahora – esto es un tema muy serio – unas setenta estarían involucradas en un fraude que no podría creerse que existiera: El fraude de los premios sin reclamar que finalmente fueron cobrados.

Este fraude o estafa fue denunciado en octubre de 2016 por los empleados del Casino ante Fiscalía de Estado, según manifestó la autoridad máxima del Instituto de Juegos y Casino (IPJC), quien informó al periodismo que “no es posible aún conocer qué agencias cometieron este delito porque por ahora sólo es una presunción, y además porque hay que preservar el buen nombre de los agencieros, ya que hasta ahora no hay indicios concretos de fraude”.

El Instituto es la entidad que debe controlar estos temas, y por lo tanto comenzó una investigación que se intensificó al recibir la información de la Fiscalía de Estado, sobre “irregularidades en la carga del sistema de los premios no cobrados”.

Tanto el Instituto como el gremio coinciden en que el fraude – hasta ahora no demostrado – pone en riesgo una suma cercana a los quinientos mil pesos mensuales que normalmente ingresan a las arcas del Estado como “ingresos extraordinarios”. Son los premios que nadie reclama, y que consecuentemente podrían ser desviados por operaciones deshonestas. El instituto informó que habían comenzado en octubre de 2016 con dos auditorías, una interna y otra externa, esta última encomendada a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad  Nacional de Cuyo. En la auditoría interna se pudo confirmar que hay un promedio histórico de entre el 1.5 y 2% de boletas premiadas que no fueron cobradas, pero que comparando con la contabilidad de las agencias pudo comprobarse que algunas tienen apenas entre  un 0,2% y 0,5% de boletas premiadas que no han sido cobradas. “Es posible que haya gente que no cobra”  informa el vocero del instituto “ o que no entregan los tickets debidamente a la agencia, lo que constituye una falta, pero no un fraude…  o bien puede ser una maniobra fraudulenta” agregó el citado vocero.

En realidad se trata de una investigación lenta y minuciosa, porque hay que remontarse a la información de al menos diez años atrás, y teniendo en cuenta que suele haber unos cinco mil tickets premiados por día, la cifra es casi astronómica. Además, hay que establecer con precisión cuándo comenzaron las irregularidades. Es de tener en cuenta que la concesión con la empresa que hace la registración de estas boletas comenzó en 1999.

Agregó el vocero del Instituto que “nunca se había detectado este problema, y que si en algún momento se hubiera descubierto, se habría corregido en 48 horas”. Dijo que en cada sorteo de quiniela realizado se ingresa “por sistema” a la cuenta de cada agencia, se corrobora el monto de los premios y se individualizan las apuestas premiadas. Cada boleta con premio sólo puede cobrarse en la agencia en que se jugó. El apostador tiene 15 días para reclamar el dinero ganado. Ahora bien, parece que si el apostador iba al vencimiento sin la boleta, muchas veces podía cobrar porque los tickets tienen un complicado sistema de control con doble código, que podía comprobarse que a tal fecha tal jugada habría sido hecha y no reclamada. Un agenciero afirmó de forma anónima que en esos casos “el sistema quedaba abierto y siempre abarcaba montos pequeños”. Las sospechas pueden recaer en algún jugador tramposo (?) o en el agenciero, en la empresa que hace la registración de las boletas… O en el mismo Instituto. Chi lo sa.

PALERMO, 14 de enero de 2020