¡¡¡AAAHHH!!!

El hombre entró bastante afligido al consultorio del famoso psicoanalista, y le dijo:  -Doctor, vengo a verlo porque me he olvidado del significado de varias palabras en castellano.

-¿ Cómo es eso? – respondió el doctor.

– Sí, doctor. Por ejemplo, usted es 92, y yo no lo puedo decir en castellano.

– ¿Cómo que soy 92?

– Sí, 92, así como el 88 conduce la 84 católica.

– Haga el favor de expresarse claramente. No logro entenderle.

– No es sólo en las profesiones. Es en el nombre de las cosas y muchos animales. Por ejemplo, uno monta un 24 para galopar, uno mata una 25 para hacer puchero. Un 65 mata animales por deporte, o eventualmente para comerlos. Usted y yo vamos a conseguir nuestros alimentos al mercado. El 65 se cuida las 77 con polainas, generalmente, para evitar que las 67 lo piquen.

– ¿Las 67…?

– Sí, doctor, las 67, son como las 66, pero mucho más grandes… Sin ir más lejos, el otro día, en el 63 de mi hermana,  un 14 hizo entrar una 54 a la fiesta, y mi cuñado, que siempre anda con un 07 los sacó a los tiros a los dos, a la 54 y al 14, menos mal que no hubo ninguna 17 ni derramamiento de 18; con todo la 20 se opacó bastante, los 02 lloraban, el 05 dio un salto, cayó sobre la 97 que estaba toda llena de comida para tantos invitados, porque había mucha gente, entre mis 99, mis 68, unos 74,  que había conocido mi cuñado en su reciente estadía en Cuba, el mismo 40 que los casó, los 55, que eran parientes de una tía mía materna, éramos un montón, un montonazón, como dicen los cordobeses, que vio que enfatizan algunas palabras, imagínese doctor el problemazo que tengo, yo quisiera explicarle mejor, pero ocurre que no sé cómo hacerlo…

– Mire, qué quiere que le diga, por su relato me imagino algo, pero aún no puedo darle un diagnóstico. Vea, si no fuera porque lo veo tan angustiado, creería que me está tomando el pelo, pero, dígame, ¿Qué otro idioma conoce aparte del castellano? Y si conoce otro idioma, dígame las palabras que reemplacen esos números… ¿Habla inglés?

– ¿Quién, yo? ¡No, doctor! Sólo algunas palabras en griego, que me enseñó una viejita que me cuidaba cuando yo era muy chico, y mi 52 tenía que ir a trabajar… “Kalimera” que quiere decir Buenos días, “Kalispera” , buenas tardes, y “Kalinicta, o kalinicto, que creo que quiere decir buenas noches, después, algunos números, “Ena, día, tria, tecera, pendé…

– ¡Basta, basta!, pare, que me va a volver loco. Dígame: ¿A qué se dedica usted? ¿De qué trabaja?

– Bueno, yo trabajé de muchas cosas, prácticamente hice de todo en los gallegos que tengo de vida…

– ¿Cómo “los gallegos”?

– Sí, los gallegos…

El médico lo miraba absolutamente  atolondrado. No sabía si seguir escuchándolo, o echarlo, como quien dice, “a patadas”…  Hizo lo que consideró un último intento:

  • Pero ahora, ¿De qué trabaja?
  • ¡Soy levantador de quinielas!…

PALERMO, 1° de octubre de 2019.